Desconectado
Hace algo más de un año que escribí una entrada sobre mi abandono de las redes sociales. Después de una época de hartazgo con todas ellas en general, descubrí Mastodon y el Fediverso y esto me mantuvo un tiempo más ligado a estas. El año pasado cerré también este último rincón y con eso dejé de estar presente en lo que llaman ahora «las redes». Durante estos últimos doce meses esta decisión no solo no me ha pesado sino que me ha ayudado a continuar con una desconexión más general.
Durante estos meses, he ido perdiendo el hábito de leer las noticias en medios tradicionales e incluso en canales alternativos como blogs, agregadores y otros recursos similares. La necesidad que había en mí de tener una idea clara del marco general de ciertos campos ha ido difuminándose. Veía poco la televisión pero ahora hay semanas en las que ni siquiera me siento a verla un rato. Ni para ver la programación tradicional ni para disfrutar de otro tipo de productos (series, películas, documentales, etc.). Tampoco soy aficionado a escuchar las emisores de radio tradicionales o de noticias, ni a leer revistas o publicaciones sobre temas del momento. Y a pesar de todo esto la actualidad sigue llegándome. Es prácticamente imposible abstraerse de ella y tampoco lo deseo. Me vale con escuchar esos ecos para conocer lo que está ocurriendo a mi alrededor. Lo que me sobran son esas horas y horas de opiniones circulares sobre cualquier tema. Ruido que solo buscar llenar el silencio.
Este cambio de hábitos ha ido gestándose de forma progresiva. Ni siquiera lo he buscado de manera activa o consciente. Simplemente he ido llegando a estos lugares buscando justo eso: silencio. Mi tiempo libre ha ido encaminándose hacia otros asuntos. Me he dado cuenta que en estos últimos 20 meses he leído una cantidad de libros tremenda. También he escrito mucho más. Las rutinas deportivas que se limitan a mis salidas en bici no las he incrementado pero tampoco se han reducido. Lo que si ha cambiado respecto a esto es quizás que paseo más. Sobre todo solo y en silencio. Ya no suelo llevar auriculares ni tampoco el móvil cuando salgo a darme un paseo.
Quién haya llegado leyendo a este punto podría llegar a pensar que estoy cayendo en una apatía general, incluso percibir algún signo de tristeza. Sin embargo hacía mucho tiempo que no me sentía tan bien. Como decía, he llegado a este punto sin forzar nada, de forma natural y ahora que me he tomado un rato para pensarlo me doy cuenta de como toda esta simplificación me ha ayudado. Siempre he tenido la sensación de que reducir este canal de entrada de información o actualidad podría llegar a sesgar mi opinión o alterar mi espíritu crítico con respecto a ciertos temas. Pero después de pensar en estos últimos meses me doy cuenta de que es justo al revés. Cerrarse a todo ese ruido exterior permite darse mucho más tiempo para pensar en los temas que siguen ahí. Si además, eliminas la necesidad de tener que exponer a todo el mundo esas opiniones evitas el gasto de energía que supone confrontar argumentos con desconocidos a los que tu postura no interesa en absoluto.
No quiero terminar este artículo sin añadir que todo esto no es más que una reflexión sobre cómo mis hábitos han ido transformándose. Sin juicios de valor, ni moralejas baratas. Al final lo que todo el mundo busca es encontrar zonas de bienestar en las que sentirse a gusto. Cada uno que lo busque donde prefiera. Yo lo he encontrado en el silencio.
Octubre 2026