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Predicciones muy locas

El otro día estuve dedicando un rato a pensar en como puede acercarse el futuro a nivel tecnológico. Desde luego no es tarea fácil si quieres acercarte al acierto, viendo el ritmo de cambio de cosas como la IA. Lo que todos tenemos claro es que estos cambios anuncian un cambio de paradigma en muchos ámbitos de nuestra vida pero pocos son los que creen intuir el sentido de esos cambios. La idea que me planteaba era imaginarme donde puede situarse el escenario digital mas relacionado con nuestra vida cotidiana, no tanto a corto plazo sino mas bien a media vista. Me puse a divagar sobre un papel y recopilé varias predicciones fundamentadas nada mas que en mis propias intuiciones y que, vistas ahora con días de por medio, hasta a mi me parecen bastante peregrinas. Aún así, como aquí hemos venido a jugar os las dejo escritas a ver que os parecen.

La idea principal en la que estuve pensando es la de «desconexión intermitente». Creo que podemos encaminarnos hacia un escenario de desconexión sino de forma permanente si de forma periódica. La internet global que hemos conocido tiene fecha de caducidad tal y como yo lo veo. Con esta desconexión me refiero sobre todo al cambio radical que posiblemente se viene en el entorno de la internet que hemos conocido hasta ahora. En el futuro intuyo que la red será una red casi totalmente fragmentada. Una red en la que sea mucho más fácil poner coto a la piratería, la censura de contenidos y la manipulación del relato sobre la actualidad. El único argumento por el que esto no es una realidad todavía es simplemente porque el mercado no ha conseguido extraer de nosotros ganancias con ello. Por ahora necesitan una conectividad global pero no creo que siempre vaya a ser así.

Estoy convencido que el auge de la IA favorecerá esta desconexión incluso a nivel personal. Crecerá el peligro de estar conectado permanentemente a una red donde estos grandes cerebros se pasan el día cruzando y analizando datos. Hay que sumar también a todo esto la posibilidad de sufrir un fallo global en Internet más pronto que tarde. Las consecuencias de este fallo general son imprevisibles aunque con seguridad no creo que sean irreparables. Pero como ocurrió con el COVID, puede que nuestra forma de ver el mundo a partir de ese momento cambie. Puede que la red continúe ofreciendo conectividad parcial entre regiones pero no estará orientada a usuarios. En un futuro próximo es muy posible que la red esté orientada a agentes de IA. Un agente que nos haga de pantalla y pared a cada uno de nosotros. A quien pidamos que compre tal o cual cosa, que envíe un mensaje o que nos diga quien se ha puesto en contacto con nosotros. Quien recopile información y nos la resuma en base a nuestros gustos. Cambiaremos el «buscar información» por el «pedir información» al agente. Seguirá haciendo falta contenido claro que sí. Pero ese contenido no será publicado libremente. Nuestros agentes lo incluirán en la red a petición nuestra, bien etiquetado, clasificado por ellos mismos. Limpio, revisado y preparado para ser digerido por otros agentes. Una red para conectar agentes, no personas.

Otro aspecto que creo que puede ser determinante en los próximos años entorno a nuestra conectividad digital es la asimetría. Nos hemos acostumbrado a un entorno de acceso simétrico. Cualquier persona equipada por con un teléfono o un computador tiene un acceso a la red global similar. Si se cumple mi escenario anterior donde solo a través de un intermediario de IA podrás interactuar con los contenidos de otros, sufriremos también este segundo escenario. No todo el mundo dispondrá del mismo intermediario o agente. No todos serán iguales. No todos podrán pagarse el mejor agente o aunque puedan, este no estará disponible en su país. La fragmentación del acceso como arma geopolítica yo la veo a la vuelta de la esquina. Y todo esto generará una desigualdad digital con la que no estamos acostumbrados a tratar.

Veo también muy factible un cambio de paradigma a nivel de computo. Mientras que las primeras dos décadas del siglo XXI nos encaminábamos a una computación completamente descentralizada, a una gran nube global, mi sensación es que en la próxima década vamos a volver a necesitar ejecutar localmente gran parte de nuestro trabajo de procesamiento. La comunicación global seguirá existiendo pero mucho más controlada y seguramente no estará al alcance de cualquiera ni durante todo el tiempo. Esta computación fuera de nuestra máquina quedará restringida a la ejecución de los agentes y de sus modelos. ¿Quedarán canales de comunicación fuera de estas infraestructuras? Posible pero poco probable.

Todo esto puede parecer «loquísimo» y totalmente inviable viendo la deriva de los últimos lustros pero como os digo, son intuiciones sin mas fundamentos que mis propias corazonadas. Lo que es seguro es que los próximos años serán interesantes.


Junio 2026