Está todo inventado
Puede parecer una frase muy recurrente pero es que realmente a veces lo parece. Sobre todo en literatura. Y no creo que esto sea además necesariamente malo. Cuando uno tiene leídos bastantes libros tiende siempre a buscar analogías sobre temas, argumentos, personajes entre todo lo leído y no es difícil encontrar puntos de conexión que han podido ser casuales o no por parte de los autores. Hace unos meses me ocurrió esto mismo cuando terminé de leer «El doble» de Dostoyevski. Una novela corta que explora el tema de la fragmentación del propio yo, desde la perspectiva de un personaje totalmente alineado, consumido por una burocracia asfixiante e incapaz de lidiar con su propia existencia, mediocre y triste. No creo que sean necesarias muchas mas pistas para descubrir la obra con la que encontré un punto en común total pero por si todavía no lo tienes claro te doy otra: Brad Pitt diciendo eso de «no eres tu trabajo, ni tu cuenta bancaria, ni la ropa que llevas, ni el contenido de tu cartera».
Cuando terminé «El doble» me pareció increíble como dos novelas escritas con 150 años de diferencia reflejaran un punto de vista tan similar. Donde un personaje hundido en su propia mediocridad crea un reflejo al que dota de todas las características que ansía tener y con el que termina obsesionándose hasta el punto de la enfermedad. Es muy probable que Palaniuk ya conociera esta referencia cuando escribió «El Club de la Lucha» pero eso no importa. Lo realmente importante es que cuando la escribió en 1996 retrataba un problema que todos consideramos actual y que, incluso a día de hoy, es un libro que nos sigue pareciendo a muchos como profético en ciertos aspectos. Que esta misma temática fuera explorada por un autor como Dostoyevski para representar la sociedad rusa de mitad del siglo XIX me parece increíble.
Siempre digo que una de las mejores cosas de leer autores clásicos es quedarse con rasgos de sus sociedades y ambientes que se trasladan desde sus novelas. Evidentemente son imágenes sesgadas de aquellos entornos pero que, evitando juicios morales y contextualizando ciertos aspectos nos permiten conocer y entender problemáticas pasadas. Cuando percibes la asfixia social del personaje de la obra de Dostoyevski y la enlazas con la del protagonista y narrador de la de Palaniuk te das cuenta de las semejanzas de sociedades tan dispares como las que se critican en ambas obras.
Abril 2026