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Adiós a mi autocaravana

Es mes hace un año que vendí la autocaravana. Algunos de lo que me leéis igual no sabíais que la tenía. La compré hace diez años. Antes de ella estuve viajando en una Citroen Berlingo que yo mismo campericé durante otros cuatro años. Y ese ha sido uno de los motivos de venderla este año. 14 años viajando en ese plan me han resultado suficientes, por ahora. En estos años he visto como el mundo del «camper» ha ido ganando adeptos saltando de algo muy de nicho a un movimiento, que sino es de masas, ya es algo que hasta tu cuñado comenta en la cena de navidad. Voy a dejar escrito por aquí una breve descripción de mi experiencia estos años por si a alguien que esté pensando en empezar en todo esto le pueda valer.

Lo primero que tengo que dejar claro es que me encanta viajar en autocaravana o camper. Me ha gustado siempre y me gustaba ahora. Entonces ¿por qué la has vendido? Esta suele ser la primera pregunta que recibo tras la noticia de que ya no la tengo. Hay varias motivos pero desde luego no ha sido porque me haya dejado de gustar esa forma de viajar. No voy a empezar a daros la turra con las ventajas porque para ello podéis ver cualquiera de los millones de videos sobre #vanlife que podéis encontrar por ahí. Gente guapa y bronceada os enseñará sus pedazo de furgos y autocaravanas aparcadas todas en acantilados, lagos, bosques, etc. Y, aunque no hay que ser muy listos para darse cuenta que la realidad es algo diferente, me gustaba viajar de esta manera.

La principal ventaja de viajar así es la más obvia. Olvídate de hacer reservar o de planificar tu viaje. Eso es así. Si odias la improvisación, puedes ojear zonas de aparcamiento o puntos de recarga de agua unos días antes de viajar, pero ni siquiera esto es necesario. Yo he llegado a decidir el destino final de un puente mientras circulaba por la autopista. Sin duda, lo que más echo de menos desde que ya no la tengo.

El aparcamiento es otro tema. ¿Realmente puedes aparcar donde quieras? Otra gran pregunta que suelen hacerte los cercanos. Estos últimos años (no se si ahora mismo será igual) tu podías aparcar la autocaravana en cualquier lugar donde pudieras aparcar tu coche. Genial ... entonces voy a aparcar a borde de ese acantilado tan bonito para ver atardecer. A veces si y a veces olvídate. ¿Por qué? En España si aparcas un vehículo vivienda en la zona cubierta por la ley de costas podías tener problemas. Quizás el chiringuito junto a tí, con la música alta y la basura por todos lados no despierte el interés policial pero tu y tu autocaravana seréis adecuadamente sancionados.

Este tipo de forma de viajar te permite estar fuera de casa buenas temporadas. Yo he llegado a estar en verano 30-40 días sin volver a mi casa. Si no pretendes dormir durante todos esos días en lugares paradisíacos y solitarios te lo pasarás bien. Habrá días que duermas en lugares de ensueño donde no te cansarás de hacer fotos al atardecer, y el sonido de las olas y las gaviotas te acompañaran mientras cenas. Pero habrá otros días que, con suerte, dejaras aparcada la furgo en un parking de un Carrefour y si no te toca botellón nocturno de los chavales del pueblo hasta puedas descansar un rato. Lo importante es no frustarse por los segundos y pensar en todos los días en los que has estado en sitios geniales.

Otra cosa que se suele complicar es el turismo urbano. No es imposible visitar grandes ciudades pero moverse y aparcar en centros turísticos es muy difícil o incluso imposible. Tendrás que buscarte apaños en las afueras y tirar de bicicleta o transporte público. Ten esto muy en cuenta si eres de los que disfruta de patear centros históricos. El aparcamiento de este vehículo mientras no circulas con el también tendrás que tenerlo en cuenta. Puedes aparcarlo en cualquier sitio, incluida tu calle si no levanta las suspicacias de vecinos por su gran tamaño. Pero debes tener en cuenta que el exterior no es de chapa salvo en parte delantera de la cabina (algunas ni eso), sino madera recubierta de fibra de vidrio. Las juntas, los perfiles y la propia fibra sufrirán con el calor, el sol y las lluvias año tras año. Guardarla bajo techo es una opción pero os aseguro que no será barata. Además tendrás que tener en cuenta que, en el caso de que encuentres un buen refugio en una nave o similar, dejas de tenerla accesible pues estos aparcamientos suelen estar en las afueras de las ciudades en lugares apartados.

Antes de terminar y habiéndome dejado cosas en el tintero seguro quiero hablaros del mantenimiento de estos «bichos». Dejando de lado el consumo salvaje de combustible (entorno a 12-13 litros a los 100), el mantenimiento mecánico no es más caro que el de un coche con neumáticos buenos. Aceite, filtros, etc. El mantenimiento más costoso, sobre todo en tiempo, lo generan la cantidad de pequeñas chapuzas y reparaciones que van surgiendo en la parte de la vivienda. La parte habitable de estos vehículos está hecha principalmente de madera y plásticos y es especialmente delicada. La propia vejez de los materiales y el poco cuidado de los pasajeros de pequeña edad harán que vayan surgiendo problemillas que no son fáciles de reparar a no ser que seas una auténtico manitas.

En definitiva y a modo de conclusión. Me encanta la explosión de esta forma de viajar, al margen de postureos artificiales de instagram. En estos años he disfrutado como un niño, conocido sitios estupendos y vivido mil aventuras pero creo que por ahora, el cuerpo me pide unos años de hotel y apartamento tradicional.


Abril 2024